"Darla con queso."
El sentido actual de esta locución popular describe la idea de usar una artimaña para engañar o conseguir un fin sin que se percate de la trampa el engañado. Si bien hay más de una teoría al respecto, se sugiere que la expresión procede de otra vieja expresión : "armar con queso", hoy en desuso, y referida a cargar la trampa para ratones.
Hay otra explicación más moderna que se sustenta en la tradición que existía en las zonas vinateras de La Mancha, de agasajar a los veedores o inspectores vinícolas con un queso en aceite, tan sabroso como potente. De esta manera, se embotaba el paladar del inspector enólogo, que era incapaz de distinguir el vino aguado o mezclado del auténtico.
"En el filo de la navaja."
Suele decirse que alguien se encuentra "en el filo de la navaja" cuando está realizando una acción extremadamente arriesgada o peligrosa. Esta expresión otorga al afilado instrumento un sentido figurado de peligro, y es análoga a otra conocida locución como es "caminar por la cuerda floja", otra forma de expresar una situación de inestabilidad y riesgo inminente.
Curiosamente, compartimos este modismo castellano con muchas otras lenguas, y, como ejemplo, cabe destacar el uso que hizo de ella el escritor inglés William Somerset Maugham para dar título una de sus novelas más celebradas.
"Estar en babia."
Durante la Edad Media abundaba la caza en una pequeña localidad leonesa, conocida entonces y ahora con el nombre de Babia, a la que los reyes de León la eligieron como lugar de reposo para alejarse de los problemas de la corte, complicada con las intrigas palaciegas de los nobles de la época, que estaban empeñados en instaurar un régimen feudal semejante al de la Europa septentrional. Los reyes aprovechaban las bondades del lugar para distraerse de las tareas concernientes a su ejercicio del poder. Estas ausencias del rey motivaban a menudo la inquietud de los súbditos a quienes, cuando preguntaban por él, se les respondía evasivamente que el rey estaba en Babia.
La expresión se hizo coloquial y pasó al lenguaje común para significar toda disposición de ánimo desentendida, de propósito o involuntariamente, ante cualquier tarea apremiante. Hoy en día se utiliza específicamente para hacer referencia a toda persona distraída o que parece ausente en el momento en el que más se necesita de su concentración.
Fuente: Carlos Rivera (poeta y escritor). http://www.elpelao.com/letras/cat2.html