Me lo dijo Pérez (26- 06- 2006)
"El cuento de nunca acabar."
Este modismo proviene de la tradición de los llamados "cuentos de la buena pipa" y en otros lugares, concretamente en Andalucía, del llamado "cuento de la haba que nunca se acaba". En todos estos tradicionales cuentos comienzan unos relatos que parece ser prometedores y que acaban siendo repetitivos, interminables y aburridos. Cuentos en lo que no se cuenta nada y que se agotan en sí mismos como recurso expresivo. Es la razón por la que se usa este modismo para aludir a un asunto cuya solución no parece tener fin por una serie indefinida de demoras en cuanto a su conclusión definitiva.
"A troche y moche."
Esta usual locución castellana equivale a decir "en todo momento o de cualquier manera" o "de manera absurda e irreflexiva". Por lo que parece este modismo tiene amplitud significativa, se presta a diversas variantes de interpretación. El mismo Francisco de Quevedo lo consideraba sinónimo de otra muy usada locución como es "a tontas y a locas". Pero no para ahí la cuestión. En el castellano de la Argentina la frase "a troche y moche" significa "gastar alocadamente, despilfarrar". El origen procede de una frase de la cultura de los leñadores : "hachar a troche y moche", es decir, talar bosques naturales sin pensar en la reposición de los árboles. Viene de los verbos "trocear" y "mochar".
"Tener vista de lince."
A pesar de lo que pueda suponerse, esta expresión no alude a tan elegantes felinos, que están dotados de unas facultades ópticas notablemente desarrolladas. En realidad, la locución hace referencia a un personaje legendario llamado Linceo. Linceo era el hijo de Alfareo, rey de los mesenios. De él se decía que cuando estaba en su atalaya de Libia, era capaz de divisar cualquier flota de guerra que partiese de Cartago. Pero sus hazañas iban todavía más allá. Cuentan que era capaz de traspasar con la mirada todo tipo de objetos opacos.
Fuente: Carlos Rivera (poeta y escritor). http://www.elpelao.com/letras/cat2.html
